Desde el primer momento, muchas veces a través del teléfono, intento establecer con la persona que busca psicoterapia una relación de tu a tu. Le pido por favor que me tutee si es que no lo hace desde el principio y le pregunto su nombre para dirigirme a alguien en particular y no ya a un desconocido del todo. De esta manera trato de facilitar un ambiente cordial y amable en el que ambos podamos sentirnos lo más cómodos posible. Hablamos de un encuentro entre personas al mismo nivel, si bien asimétrico ya que la/el paciente puede expresarse abiertamente como quiera mientras que yo ejerzo el rol de psicólogo. En esto estriba la diferencia entre una relación profesional y una de amistad. En psicoterapia, paciente y psicólogo vamos a trabajar para el proceso del paciente.
A veces por teléfono el paciente me cuenta de forma muy general cuál es el problema o problemas que le llevan a empezar una psicoterapia. Información que amplia en una primera visita que nos sirve para vernos y empezar a conocernos más en pro de forjar una confianza que nos permita abordar con profundidad los temas que le traen a la consulta. Lo que en psicología damos en llamar «alianza terapéutica«.
Durante las sesiones abordaremos los temas que traigas y esto no implica que tengas que preparar nada de antemano. Tanto en Psicoterapia Gestalt como en otros enfoques humanistas trabajamos con aquello que aparece en primer término. La persona que llega a terapia de una u otra forma acaba hablando de aquello que más necesita trabajar en ese momento incluso aunque a veces no sea consciente de ello. Al igual que cuando nos hacemos una herida o nos damos un golpe el daño que nos produce llama nuestra atención para que nos ocupemos de ello.
Yo te acompaño durante el proceso al ritmo que tu vayas a no ser que fueras demasiado rápido para mí y no pudiera seguirte en cuyo caso te lo diría para ver cómo podríamos ir juntos. Aquellos asuntos que quedan inacabados tienden a surgir de nuevo. A veces hace falta trabajar parte de un asunto y tener tiempo para poder asimilar lo que hemos trabajado antes de poder seguir tratando con él con más profundidad.
Cuando vayamos solucionando las diversas problemáticas iremos viendo cómo vas sintiéndote hasta que llegue el momento de acabar la psicoterapia. Si crees que ya tienes suficiente te pido que me lo comentes para poder darte mi parecer al respecto. Una vez sepas también cómo lo veo yo, lo comentamos y decides. Tú siempre tienes la última palabra.
El proceso terapéutico lo recorremos los dos en un un ambiente seguro, tú que eres la persona que más sabes de ti misma y yo como profesional que también he pasado por mi propio proceso terapéutico. De esta manera, tras forjar una buena alianza, trabajaremos conjuntamente desde el inicio definiendo la problemática y el o los objetivos del viaje. Durante el trayecto, y respetando siempre tu ritmo, iremos afrontando las dificultades que vayan surgiendo, deteniéndonos en aquellos asuntos que lo requieran, de forma que podamos continuar hacia adelante hasta alcanzar los objetivos que nos habíamos propuesto y quizás otros nuevos que pudiéramos haber acordado durante el trayecto.
Permanezco a tu lado durante todo el proceso terapéutico ofreciéndote el apoyo necesario para facilitarte avanzar en el conocimiento y resolución de tus problemas. Trabajaremos en aquello que te permita abandonar las viejas formas de hacer que han quedado desfasadas y te hacen sufrir, ayudándote a que puedas encontrar otras nuevas actualizadas más adaptativas.
Cada persona es única y por ello no existe una forma de hacer terapia igual para todos, en terapia Gestalt decimos que hay tantas terapias como parejas paciente/terapeuta.
El cambio y la incertidumbre suelen venir parejos, lo que hace que surjan temores que hay que afrontar, por ello me implico como persona de forma que no estés solo a la hora de abordarlos. Ya que muchas veces estos miedos impiden avanzar pues resulta mucho más fácil quedarse en lo que, aunque desagradable, resulta conocido.
Se trata de ir tomando consciencia de cómo nos sentimos, pensamos y hacemos en relación con los demás y por extensión con el mundo que nos rodea. Seguidamente promoveremos el cambio a través de la experimentación en la relación terapéutica durante las sesiones, buscando conjuntamente y de forma flexible y creativa soluciones que te resulten satisfactorias y que posteriormente puedas poner en práctica en tu vida cotidiana.
Hablaremos sobre qué es lo que te ha llevado a buscar un psicólogo y definiremos entre los dos el objetivo de la psicoterapia. Te ayudaré a que seas más consciente de lo te ocurre, puedas descubrir de dónde te viene, y encuentres nuevas posibilidades de afrontar las diferentes situaciones de una manera más adaptativa y saludable. Como consecuencia te sentirás mucho mejor.
Depende del tipo de psicoterapia de la que hablemos:
Para empezar, es preferible acudir una vez a la semana y según vayamos quedando ver entre los dos la posibilidad de alargar el tiempo entre sesiones. También es posible empezar cada dos semanas, aunque en este caso el proceso terapéutico será mucho más lento. En todo caso tú conoces tus necesidades económicas y decides la separación entre sesiones.
Al inicio más de dos semanas nos haría difícil mantener la continuidad necesaria para llevar el proceso a buen término por lo que no es para nada recomendable y menos, más de una sesión semanal, no te permitiría asimilar lo trabajado durante la última sesión, aunque siempre hay excepciones.
Sería genial que el proceso psicoterapéutico tuviera una duración determinada sin embargo nadie puede predecir de antemano lo que va a pasar. Ten en cuenta que intervienen aspectos cómo el tipo de problema y su intensidad, la frecuencia de las sesiones y sobre todo cómo cada persona responde a la terapia. También influye lo que te sucede durante el periodo que vienes a terapia y cómo vives las diferentes situaciones.
Cuando hayamos conseguido el o los objetivos que definamos entre los dos en la primera o primeras sesiones siempre que durante la terapia no aparezcan nuevas problemáticas que requieran replantearnos nuevos objetivos.
Entiendo que te cueste hablar sobre ti a un desconocido, a mí me pasa lo mismo. Para poder abordar ciertos temas íntimos primero necesitamos establecer una base de confianza entre los dos. En todo caso solo hace falta que me digas aquello que quieras contarme en cada momento sin que te sientas en ningún tipo de obligación de tener que contarme nada que no quieras.
No es necesario, ten en cuenta que todo lo tuyo está en ti y puedes confiar en que saldrá aquello que en ese momento tenga sentido que lo haga, aunque a veces no seamos conscientes de ello.
En nuestro enfoque no solemos dar ningún tipo de consejos, lo que sí hacemos es ayudarte a ser más consciente de la situación y a tener en cuenta también aspectos de la misma que se te hayan podido pasar por alto. También vemos los recursos que tienes para afrontarla y tratamos, si es el caso, de que puedas desarrollar los mismos y/o ampliarlos.
En Psicoterapia Gestalt entendemos que estamos inmersos en nuestro contexto natural y social por lo que abordaremos las distintas situaciones de tu vida, cómo te sientes, qué piensas sobre las mismas y qué tiendes a hacer o no en ellas. Todo ello a tu ritmo y según estés preparado para abordar ciertas situaciones en cada momento. Yo te voy a acompañar en este proceso.
No, no es necesario estar previamente diagnosticado. Además en la sociedad en la que estamos todos tenemos como poco de una u otra forma algún o algunos síntomas neuróticos aunque estos no sean muchas veces suficientes en cantidad, frecuencia y/o intensidad para establecer un diagnóstico. Es suficiente que sientas que tienes aspectos que no te permiten disfrutar de vivir y quieras trabajar con ellos para solucionarlos.